sábado, 26 de septiembre de 2009

El baile de la Diosa I

“ EL BAILE DE LA DIOSA”

Aquella tarde de tormenta, Nora estaba sentada en el cómodo balancín de su habitación. La lluvia golpeaba los cristales de la vieja ventana, pidiendo a gritos entrar. Los truenos y rayos no cesaban.

Hacía frío y Nora cogió una manta que estaba sobre un taburete y un libro. Se recogió la melena y tomó el libro que su mejor amigo Jesús le había regalado para celebrar su cumpleaños. Cumplía veinte años.

Nora odiaba las tormentas y pensaba que con la lectura dejaría a un lado aquel miedo que la invadía cada vez que caía un rayo o un trueno retumbaba.

El libro presentaba una curiosa portada, en ella, aparecía dibujada una mujer vestida con una túnica blanca. Su pelo era negro, lacio y muy largo. Por su postura podía adivinar que aquella mujer estaba bailando, pues tenía los brazos en alto y uno de sus pies de puntillas. Decoraba la portada del libro un entrelazo celta que se enmarañaba en los laterales. Sobre la portada, en letras negras un título: “El baile de la Diosa”.

Nora abrió el libro, y en la primera página pudo leer una extraña dedicatoria:

“El baile de la Diosa bajo la luz de la luna genera tal confusión que los elementos de la naturaleza se rebelarán contra aquel que lo contemple”.

A Nora le pareció que aquellas palabras tan extrañas advertían algo. Miró entonces la portada del libro para ver quien era el autor pero…que extraño, no estaba firmado ni aparecía ningún nombre.

Pasó a la siguiente página y apareció de nuevo la imagen de la mujer de la portada, vestida de blanco, pero esta vez estaba sentada en un trono triunfal. Parecía dirigir su directa mirada sobre Nora. ─Que ilustración tan realista!─ Pensó.
Bajo la ilustración había un texto pero ella había quedado tan asombrada al ver la imagen que decidió leerlo después.


Giró la siguiente página y al hacerlo vio que en ella aparecía exactamente la misma imagen de la mujer con la cabeza ladeada hacia un costado. Volvió a la página anterior de nuevo y vio que la mujer ya no estaba sentada en el trono, sino en pie. Portaba un velo blanco sobre su hombro derecho. La ilustración no era la misma que había visto antes! Aquella mujer había cambiado de posición! No era posible!

Nora, asustada, dejó caer el libro al suelo, corrió hacia la puerta y bajó las escaleras a toda prisa dirigiéndose a la cocina. Necesitaba beber un vaso de agua y pensar si lo que había visto era o no real. El miedo la invadió. Aquella noche sus padres no estaban en casa y ella se había quedado sola.

Mientras bajaba la escalera, escuchó el sonido aterrador de un trueno, de pronto las luces se apagaron y ella cayó rodando hacia abajo. La electricidad había dejado de funcionar.
Nora abrió los ojos, se encontraba al final de la escalera tendida en el suelo, no se había hecho daño, tan solo un golpe en la muñeca. Optó entonces por regresar a oscuras a su habitación. Se sentó sobre su cama, cogió una vela de la mesita de noche, la encendió y cogió de nuevo el libro del suelo.

Giró algunas páginas y observó que el texto ya no existía, se había borrado. Abrió el libro por la página en la que aparecía aquella mujer con el velo sobre el hombro, luego pasó a la siguiente y no fue capaz de reaccionar al ver que la imagen había cambiado de nuevo, aquella mujer estaba ahora bajando de una escalera.
De pronto, una ráfaga de aire abrió la ventana de la habitación de Nora, y, antes de que la vela se apagara, pudo ver que la melena azabache de aquella mujer se había movido, estaba flotando al viento, como si la ráfaga de aire que entró la hubiese movido.

A toda prisa cerró la ventada mientras sostenía el libro en una mano, y encendió con la otra una vela. Abrió el libro y al contemplar de nuevo aquella imagen vio que su cabello estaba colocado de otro modo, el pelo había caído sobre su cara! Pero, no fue aquello lo que más la asombró, sino que de repente, la mujer movió una pierna. La imagen había estaba cobrando vida dentro del libro.

La mujer comenzó a bajar la escalera, con su mano cogió el velo que llevaba al hombro y comenzó a danzar clavando su mirada sobre ella. Nora no podía creerlo, parecía seguirla con la mirada. Nora giró entonces la siguiente página y luego otra, y otra más. En cada una de ellas aparecía la misma mujer danzando. Sus movimientos eran cada vez más rápidos. Al terminar de pasar las páginas, Nora había presenciado un espectáculo único. Finalmente cerró el libro, y, al hacerlo, un rayo cayó muy cerca de la casa donde se encontraba, y su resplandor provocó que toda la habitación quedara blanca por unos segundos. A continuación, todo fue oscuridad. La vela se había apagado. Nora sintió miedo.

Un extraño canto sonaba dentro de la habitación, parecía proceder de una voz femenina. Nora, aterrada, corrió hacia la puerta de la pero no se abría. Hizo lo posible por abrirla pero parecía atascada. Entonces, se dio la vuelta y no pudo creer lo que sus ojos presenciaron. Ante ella, danzaba la mujer que había visto en el libro. Vestía la túnica blanca que había visto, y llevaba dos serpientes enrolladas en los brazos. Su rostro estaba pintado de negro.

De nuevo una ráfaga de viento abrió la ventana pero el miedo había paralizado el cuerpo de Nora, que tan solo fue capaz de acurrucarse en el suelo. La lluvia entraba en la habitación, y los rayos y truenos comenzaron a proyectarse con mayor intensidad.

Reacciones:

5 comentarios:

  1. Querida Cristina, qué cuento que has escrito, supongo que forma parte de un texto más largo, por el título, digo.
    He acompañado a Nora en su angustia en su curiosidad en el miendo, pasando página tras página hasta ver danzar a la diosa.
    ¡Qué bien escribes!

    Besos!
    Blanca

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  2. Muy bien Cris; seguiremos los pasos de tu diosa danzante de devaneos y dádivas. Por ahora me gusta mucho el cuento y te mantiene en vilo.

    ¡Un abrazo!

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  3. ¡Qué buen cuento, Cris!
    Me trae a la memoria "La Historia Interminable" y la película de "The Ring", aunque salvando las distancias, evidentemente. La tensión va haciendo mella. ¡Y que mal amigo mi tocayo, regalar un libro así! Me queda la duda de si lo hace adrede.
    En fin, que quedamos aquí esperando la continuación.
    Un abrazo.

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  4. Blanca,
    Mil gracias! tú si que escribes bien, pronto colgaré la segunda parte ahora voy algo liadilla pero la pondré. Un besote!

    Iskandar lo último que leí tuyo de puso la piel de gallina, sigue así. Un abrazo y a ver si os invito pronto a ese helado o a un Lorien:)

    Jesús,
    Es verdad, creo que tiene algo de la Historia, es que me marcó:). Un besote!

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