jueves, 5 de noviembre de 2009

El castillo en el aire



A veces viene una idea a la mente y sientes la necesidad de darle forma. Comienzas a hacerlo y al final, sin pretenderlo, se convierte en un cuento o en un relato. Generalmente no trabajo así. Pienso la historia, tomo ideas, "dibujo una trama", un hilo conductor...pero esta brevísima historia nació casi sin querer, a partir de una idea algo loca.

EL CASTILLO EN EL AIRE

Relata una antigua historia perdida en la mente de alguien, que un rey de otro tiempo fue exiliado de su propio reino por sus súbditos a causa de su mal carácter y vergonzoso comportamiento, viéndose obligado a vagar por tierras lejanas en busca de otro reino que poder gobernar. Al no lograr su objetivo, su carácter se agrietó más y más quedando convertido en un ser ruín abanderado de la maldad.

Después de vagar durante meses como un nómada de un reino a otro y no hallar lugar donde poder habitar, la locura lo invitó a instalarse en su reino. El rey errante, al verse al borde de su propio abismo, suplicó a los Dioses que le construyeran un lugar en el cielo que quedara bajo su protección; un espacio donde el ser humano no pudiera llegar.
Los Dioses escucharon sus plegarias. Una noche, arrancaron la luna dejándola caer sobre la cima de la montaña. Su peso provocó una profunda impronta sobre la tierra, ello sirvió como base para colocar los cimientos de piedra del castillo. Trabajaron sin descanso, esculpiendo a su antojo rocas y peñas. Usaron como herramientas lo que la bóveda celeste pudo ofrecerles: Lanzaron cuatro rayos que se clavaron en la tierra y sirvieron a modo de torres apuntadas como agujas, también construyeron un foso invisible que abrazaba la edificación y dejaron caer la lluvia sobre el. Levantaron los muros y miles de aves colocaron las almenas con su pico y garras sobre ellos. Con las nubes construyeron una escalera e hicieron subir al rey, borrándola luego para que nadie pudiera acceder a aquel lugar abandonado y alejado de la existencia humana.

El rey errante, exiliado hacia el olvido en su morada divina, se abandonó a su propio destino acompañado tan solo por sus leales amigas: Locura y Soledad, que lo acogieron en su seno hasta el final de sus días. La colosal fortificación, disfrazada por la niebla, coronaba la cima de la montaña quedando suspendida bajo la inmensidad de la noche. Cuentan que en días de tormenta intensa aún puede verse el castillo en el aire.

Reacciones:

4 comentarios:

  1. Hola, Cris. Es curioso como funciona esto de la creatividad…Gracias por compartir la manera en que has trabajado este cuento y sueles hacerlo, porque es algo que siempre me interesa saber. Mira de esta idea de los castillos en el aire sacaste este cuento de un rey (que se queda sin reino) tirando a malvado, jeje. Sus leales amigas: locura y soledad, no son las mejores compañeras, la verdad; así le fue. La parte descriptiva sobre el castillo, cómo fue construido y cómo la niebla la disfrazaba, la encontré muy bonita y mágica, en contraposición con el carácter y el destino de ese rey amargado. La foto no le puede venir mejor, es un auténtico castillo de cuentos.

    Veo que has tenido una charla con Blanca. Me pasaré a leerla, porque seguro resulta muy gratificante.

    Un beso,

    Margarita

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  2. Hola Margarita,
    Me alegra tu visita y tu comentario. La imagen la tomé de internet, creo que acompaña bien la historia aunque el castillo que yo imaginaba era algo diferente. Blanca ha sido un encanto.
    Un abrazo,
    Cris

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  3. Vaya, Cris, es una de las cosas tuyas que más me han gustado. Es buenísimo. De verdad.

    Aunque no entiendo porque los Dioses le dieron al rey ruin un lugar tan increíble como aquel.

    La foto es preciosa, pero no más que el relato al que acompaña.


    1bsito!
    Tu amigo Darka.

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  4. Gracias Darka!!. Los Dioses le dieron aquel lugar porque el quería un lugar aislado del ser humano, aunque le podrían haber creado un lugar peor jj. Como te dije no puedo asistir a la partida pero quiero veros! espero que al llegar a Palma nos avises y tomamos algo todos.
    Un besote de tu amiga
    Cris

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