
LA FÁBRICA
Después de clase, me gustaba sentarme en el suelo del jardín de la fábrica abandonada que estaba junto a la escuela, sacar una novela de la mochila y perderme entre sus páginas. Aquel entorno rodeado por una vegetación exuberante y envuelto en un silencio abrumador, ayudaba a que mi mente consiguiera evadirse de la realidad mientras me diluía entre historias de terror y fantasía que lograban activar mi imaginación durante horas....